La Rotunda

por Cecilia Ignacia Sucre Anderson el 22 abril, 2010

en General

Templete de la Plaza de la Concordia en 1950, el año cuando nací

Con mi esposo, y desde nuestra firma A 4 Manos, trabajo ahora en la reedición de las Memorias de Rafael Arévalo González, increíble ejemplo de valor cívico que sufrió innumerables prisiones durante los regímenes despóticos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Como Francisco Pimentel, fue huésped frecuente de La Rotunda, la siniestra cárcel que Eleazar López Contreras ordenara demoler en 1936. (Job Pim contestó una vez, la enésima ocasión en que fuera encerrado allí, y en contestación al cuestionario de entrada que requería describir su profesión: “Preso político”).

La construcción de La Rotunda comenzó en 1844 bajo la presidencia de Carlos Soublette, y fue concluida diez años más tarde cuando gobernaba José Gregorio Monagas. No era muy grande; en total ocupaba un área de 1.100 metros cuadrados, y su patio circular interno, al que abrían los dos pisos de calabozos, tenía sólo 24 metros de diámetro. Su forma redonda dio origen al nombre con que se la conocía. En 1881, se diseñó la construcción,  a su lado norte, de una edificación similar a la que se llamó La Rotunda Nueva.

Ora Chapellín montó, junto con fotografías de la cárcel, un brevísimo corto con el fragmento de un noticiero de cine que reporta la demolición de la famosa cárcel, la que fuera suplantada luego por la Plaza La Concordia, para la que Carlos Raúl Villanueva diseñó un templete neoclásico, ya demolido. YouTube me permite mostrar acá ese documento gráfico. NS

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